No podemos desaprovechar la oportunidad de renovar el congreso el próximo 11 de marzo. El congreso actual demostró ser incapaz de resolver los problemas estructurales de Colombia, al contrario, los profundizó. Por acción u omisión.

Omar Hoyos Agudelo, es uno de los pocos antioqueños que aspiran al Senado, sin trayectoria parlamentaria. Es nuevo, pero con reconocida experiencia administrativa y empresarial. En tres cargos demostró ser un servidor público exitoso.

La reforma tributaria aprobada afectó la capacidad de consumo de los colombianos al incrementar tres puntos el IVA, contrajo el mercado interno al afectar la demanda y, por ello, el aparato productivo se resintió. La salud sigue siendo una bomba de tiempo que no encuentra dolientes en el parlamento y la educación pública se vuelve notoria en los medios de comunicación por los reclamos de los docentes, más no porque se legisle a favor resolver el cuello de botella de la educación superior o mejorar su calidad.

El actual congreso no pudo con la reforma a la justicia, hoy en el escarnio público, y la reforma a la política sigue irresponsablemente aplazada. El desarrollo legislativo de los acuerdos gobierno-Farc quedó en veremos por cuenta de posturas desobligantes como, por ejemplo, la opción de las víctimas del conflicto de acceder a curules por circunscripción especial. La presencia de miembros del congreso en los titulares de los noticieros por casos de corrupción, fue cotidiana en la televisión. La “ñoñomanía”, nombre con el que se conoce la costumbre de comprar votos y curules, demostró la validez del dicho “así como se hace la política, se gobierna y legisla”. En fin, sobran los motivos para querer un relevo de nombres, caras y conciencias.

Omar Hoyos Agudelo, es uno de los pocos antioqueños que aspiran al Senado, sin trayectoria parlamentaria. Es nuevo, pero con reconocida experiencia administrativa y empresarial. En tres cargos demostró ser un servidor público exitoso. Como Director del Área Metropolitana, a inicios de la década del 2000, asumió la disyuntiva de liquidar o salvar la entidad; y no solo la sacó a flote, la fortaleció. Desde allí, jugó un papel destacado para dar el impulso que faltaba para finiquitar el túnel de occidente. Igual papel jugó como Gerente de la llamada doble calzada Bello-Hatillo, orgullo de los habitantes del norte, diseñada hoy para llegar hasta Cisneros. Luego, en el gobierno de Aníbal Gaviria, como Secretario de Movilidad de Medellín, demostró carácter y decisión para enfrentar la intransigencia de algunos sectores del transporte público, reacios a acoplarse al sistema masivo de transporte en la ciudad.

Si buscamos su nombre en Google no encontramos una sola referencia de comportamientos indebidos o deshonestos.

Pero las razones principales para recomendar el nombre de Omar Hoyos al senado, no son sus logros como emprendedor o servidor público. Como su amigo de más de 30 años, soy testigo de que, ante todo, es un ser humano cuyo historial de vida está cruzado por el esfuerzo y la tenacidad. Nos conocimos en Castilla, comuna noroccidental, donde se convirtió en dirigente deportivo y comunal. Nuestro referente era un reconocido líder del barrio 12 de octubre, Fabio Humberto Rivera, hoy el concejal más votado en la historia de Medellín. Los tres nos hicimos ediles y sellamos una amistad a prueba de todo tipo de contingencias. Omar se hizo bachiller con la prueba única del Icfes, y siendo portero de la Gobernación de Antioquia asumió el reto de hacerse abogado y luego especialista de la Universidad de Medellín. Siendo hijo de un peluquero y miembro de una numerosa familia, entendió que la única posibilidad de vencer la pobreza y la inequidad era el estudio sin renunciar a la obligatoria jornada laboral.

Omar Hoyos es un hombre de convicciones. La principal de ellas: así como él tuvo la oportunidad de vencer, por el estudio, las inclemencias de la vida, quitándole horas al sueño y al descanso, la mayoría de los colombianos debieran tener la misma o mejor posibilidad. Para generar esas oportunidades, agradecido con la vida, su familia y los colombianos, Omar Hoyos quiere ser un senador cuyas cartas de presentación son la transparencia, la convicción y el carácter. En el tarjetón lo encontraremos como L-19

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